2007-02-15

[6 vidas] 6. Plan b

(esto es parte de un cuento que empieza aquí)

Hola, yo de nuevo.

Lo siento, no me resultó lo que tenía planificado para esta parte. Cuando pregunté por las películas favoritas de la Pancha la mayoría de las respuestas que me dieron fueron las mías, y no las suyas, como si todo este tiempo no hubiese estado hablando de ella, si no de mí. Pero la Pancha existe, es real, y pensé que la mejor manera de demostrarlo era que ella escribiera este capítulo. La invité a dar un paso adelante, a mostrarnos que es real, a contarnos lo que piensa, lo que siente, a refugiarse en la ficción si así lo prefiriese, pero sobre todo, a entregarnos un poco de todo lo que tiene para entregar.

Y me dijo que no.

Me dijo que no se iba a inmiscuir en mis escritos, y a lo más me pidió que corrigiera lo que había dicho de ella para aclarar que nunca manda cadenas de e-mail, "a lo más chistes cuando son muy buenos". Yo pensaba que algo podía cambiar, que al ir leyendo esto iba a volver a sentir lo que algún día sintió, pero no. A lo mejor logré algo de eso con la primera carta, pero me dice que todo lo que he escrito después ha ido diluyendo ese sentimiento. Le carga que haya escrito en tercera persona, encuentra que la historia es inverosímil, etc. Y yo aquí sigo escribiendo, ya no tanto por ella, sino por mis amigos, a ustedes que me han acompañado hasta acá, lo mínimo que les debo es un final.

No creo que el rechazo sea malo, más bien hace fuerte. ¿Cuántas historias no han escuchado de cómo grandes éxitos fueron rechazados al principio? ¿Cuántas veces les dijeron que no a los Beatles? Claro, es fácil reírse de los que los rechazaron, pero la realidad es más profunda que eso. Al rechazarlos los cambiaron, les hicieron ver que el éxito no sería tan fácil, que debían esforzarse más para llegar donde querían. Al rechazarlos los ayudaron y corresponde agradecerles, pero la historia es injusta y son recordados como los estúpidos que no supieron reconocer el talento que tenían en frente suyo. Saben qué, probablemente vieron algo de baja calidad, y si lo hubiesen aceptado a la primera, así habría quedado.

Pasa algo similar en las relaciones de pareja. La única manera de cambiar a alguien es rechazarlo total y completamente. ¿Por qué alguien habría de cambiar sus malas costumbres si lo quieren igual? Sólo cuando se ven solos, cuando quieren recuperar lo que tenían, alcanzan la energía suficiente para cambiar, para escuchar los consejos, para ser las personas que deberían ser. El problema es que si llegan a ser perdonados y recibidos nuevamente, todo habrá sido perdido, y el esfuerzo en vano. Ya saben como son, y los van a seguir queriendo igual. Sólo con un rechazo completo, total y permanente aprenderán la lección, y podrán ir por el mundo como mejores personas. Sin embargo los que rechazaron deben permanecer lejos, privados de disfrutar los beneficios, sin que nadie vea el bien que le hicieron al mundo, y más encima, si la otra persona se vuelve exitosa, como los estúpidos que la rechazaron.

A lo mejor eso es lo que yo debería hacer, dar un paso atrás, dejar de prestarle atención. Puede que sea lo necesario para que cambien las cosas. No sé, también empecé ir a un taller literario buscando inspiración para terminar este cuento y cuando se lo comenté le encantó la idea, e incluso me dijo que iba a ir a la próxima sesión. Yo feliz, pero como era predecible, un día antes me dice que no, que no va a ir porque no le alcanza la plata. Obviamente le ofrecí que fuera como mi invitada, pero insistió en que no. Entonces, ¿para qué cresta me dice que es por plata, si claramente ese no es el problema? ¿Por qué ese afán de jugar con mi cabeza?

Hay una frase de Oscar Wilde que traducida dice que "sólo las personas superficiales necesitan años para verse libres de un dolor. Un hombre dueño de si mismo puede poner término a un dolor con la misma facilidad que puede inventar un placer." Puede que sea cierto, yo no viví todos estos años con un dolor, sino con una esperanza. Ahora que murió soy libre, y todo está en mis manos.

O quizás debería dejar de escribir, al final de cuentas lo mío son los números, no las letras.



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2 comments:

jani dijo...

felipe: gracias por el comment y sobre todo por la correccion en el apellido de Andy my love..estaba pensando en Sarah Silverman probablemente...
bueno,un beso. Te leo.
chau.

Rodrigo dijo...

:D
Esta chistoso que todos hayan adivinado TUS peliculas y no las de ella! Creo que da una buena idea de lo que sobra y lo que falta en el cuento.

Por cierto, me tienes bien metido, espero que llegues al final!