A medida que la ciencia avanza la filosofía y las respuestas a las preguntas básicas (¿de dónde vinimos?, ¿a qué venimos?, ¿hacia dónde vamos?, y tantas más) indudablemente deben ir adaptándose a las nuevas maneras de ir comprendiendo la realidad. Einstein, la física cuántica, la teoría de la información y otras cambian el escenario desde las bases en un proceso casi sin vuelta atrás. Por eso me alegro tanto de presentarles hoy a Vargonis, quien interrumpe por unos momentos sus estudios conducentes al grado de Doctor en Física Matemática para explorar junto a nosotros y los nuevos modelos al Alma, el Corazón y la Vida.
Alma, Corazón y Vida
por Vargonis
El Modelo Estándar es una teoría física que se ocupa de las partículas elementales. Aquí yo hablaré de una cosa muy otra, pero el juego de palabras es válido, como se verá. Prosigamos con la puesta en escena: El Modelo Estándar (ME) consiste, vagamente, en lo siguiente: Es difícil explicar por qué el ME es insatisfactorio. En ciertos círculos es peligroso, además, porque puede exponer a las burlas y el desprecio público: ¿De qué tamaño es el orgullo y la ignorancia de quien es incapaz de someter su preciada Alma al procedimiento de desintegración del ME? ¿No eres capaz de comprender que polvo eres y al polvo volverás? ¿Por qué esa necesidad de aferrarse a conceptos tan esotéricos como ``alma''? Púdrete. No temo a las amenazas, porque tengo Alma. Pueden reírse, pero no sacan nada: soy inmune. Y tengo, además, argumentos. Explicaciones de hermoso canto. Vengan, desnudos, y quizás puedan escucharlas. La realidad esta compuesta por espacio-tiempo y partículas en interacción local. El problema de esta afirmación es que las teorías físicas modernas no son deterministas sino probabilistas. Ante esto, algunos científicos (Einstein entre ellos) pensaron que estas teorías eran incompletas. Otros (Hawkings entre ellos) no están ni ahí: dicen que el concepto de ``realidad'' no les interesa porque es científicamente estéril; la ciencia consiste en predecir la frecuencia relativa con que un experimento repetible entregará tal o cual resultado a los ojos de un observador, y eso sabemos hacerlo bien sin necesidad de la ``realidad''. Pero entonces, la ciencia requiere observadores. ¿Podemos decir que los observadores son legítimamente descritos por ella? La única conclusión intelectualmente honesta que veo es que la Ciencia, en su estado actual, no es capaz de sostener al Modelo Estándar. Pues tenemos una dicotomía: es incompleta (en cuyo caso la conclusión sigue inmediatamente), o requiere de observadores (en cuyo caso no puede aspirar a contener dichos observadores). ¡El Alma está, por lo pronto, a salvo! Las falencias lógicas del oponente son la mejor arma, pero casi siempre sirven para destruir y pocas veces para construir. Los verdaderos defectos del Modelo Estándar son: Después de todo, son exactamente esos los atributos del individuo para explicar los cuales el Alma se inventó. Pero yo soy científico y traidor por naturaleza. Me gusta defender al diablo porque aprendo mucho haciéndolo. Y, en el fondo, quiero tener una explicación reduccionista del Alma. Así que, ahora que acabo de rescatar al Alma del burdo Modelo Estándar, procederé a reducirla mediante un modelo no-estándar. ¿Cómo sabemos lo que sabemos? Junto a Descartes, sabemos que pensamos y eso es lo único que realmente sabemos. En consecuencia, un modelo científico para el Alma debe basarse en la información y no en la materia. Todo aquello que experimenta nuestra conciencia es información. Si cae una manzana sobre nuestra cabeza no experimentamos una estructura molecular transfiriendo momento lineal a nuestro cerebro; más bien, una cadena de causas y efectos que no percibimos concientemente termina por activar una red de impulsos neuronales que configura la conciencia de haber recibido un impacto. En el fondo, todo lo que experimentamos es información, y la ``realidad'' no es más que la imagen que nos hacemos de la coherencia de nuestra experiencia. Pero vamos por partes. Existen dos tipos de información, que llamaremos clásica y cuántica respectivamente. ¿Han experimentado incerteza respecto a sus propias emociones? ¿Han puesto en palabras un sentimiento, sólo para darse cuenta de que las palabras son la más grande de las mentiras? ¿Han sentido el aislamiento y la soledad infinita de saber algo inexpresable? Sabemos que somos, pero no sabemos qué somos. Cuando sospechamos el abismo nos refugiamos en cualquier explicación de hermoso canto que nos permita olvidar y seguir viviendo. Las explicaciones son la más adictiva de las drogas. La información cuántica no puede experimentarse concientemente; algunos científicos (Penrose entre ellos) no creen que sea correcto llamarla ``información''. Pero existe; en eso están todos de acuerdo. Y sospecho que no muchos estarán de acuerdo con que las emociones sean información cuántica, pero déjenme ser. Despues de todo, esto es una especie de juego nomás. Cuando un trozo de información cuántica llega a alterar nuestra conciencia, se produce una observación. La información cuántica colapsa en información clásica (lo observado o percibido concientemente) más residuos. Estos residuos son información cuántica; si tuviéramos acceso a ellos podríamos reconstruir la información cuántica inicial. Pero la información cuántica no es percibible concientemente. ¿Qué diablos es todo este sinsentido, toda esta palabrería? ``La información cuántica no puede ponerse en palabras''... ¿Acaso no acabas de hacerlo, charlatán? Veamos. Supongamos entonces que la realidad existe, y que por eso nuestras experiencias son coherentes (no se contradicen entre ellas--si sabemos interpretarlas). Digamos que la realidad es un sistema, lo que podría querer decir ``una estructura matemática''. El problema es que la realidad se experimenta temporalmente, mietras que las estructuras matemáticas son eternas e inmutables para el placer de Platón; quedémonos entonces con la palabra ``sistema'', que afortunadamente es bastante difusa. Podemos dividir la realidad en subsistemas; cada uno de ellos tendrá sus leyes internas e interactuará con los otros de manera de reproducir el comportamiento global correcto. Pero no todas estas subdivisiones son útiles: por ejemplo, es útil dividir el sistema solar en cuerpos celestes pero es absurdo dividirlo en piezas de rompecabezas (por entretenido que sea el desafío de reconstruirlo después). Es difícil identificar de manera intrínseca qué es lo que hace buena una división. Puede ser el requerimiento de que la interacción resultante entre subsistema y ambiente sea local; no indagaremos más en ello pues no nos hace falta. Las reglas internas de un subsistema pueden ser capaces de codificar aspectos del ``ambiente'' o sistema que lo contiene. Sin embargo, No intentaré precisar qué crestas significa exactamente el Sueño 1. Sólo diré que tiene el potencial de definir rigurosamente la distinción entre información clásica y cuántica: un trozo de información es clásico si, y sólo si, puede ser codificado en un subsistema espacialmente acotado de la realidad (tampoco intentaré precisar el significado de la palabra ``codificar''). Espero que el uso que haremos del concepto en lo sucesivo termine por aclarar su significado. Gracias a Maturana y Varela tenemos una noción satisfactoria de ser vivo: se trata de las máquinas autopoiéticas. Para comprender a cabalidad este concepto es necesaria una precisión sobre las máquinas. Una máquina autopoiética es tal que las relaciones de producción o modificación de componentes mantienen la organización de la máquina constante. Por supuesto, esto sólo es posible dentro de cierto régimen de parámetros del ambiente (temperatura, presión, composición atmosférica, etcétera). Notemos que por ``organización de la máquina'' nos referimos al entramado de relaciones de producción o modificación de componentes, vale decir a la máquina misma. Así, la definición de máquina autopoiética es recursiva: se trata de una máquina que se autoproduce en su interactuar con el ambiente. De ahí el término máquina autopoiética, de la raíz griega poiesis: hacer. Por supuesto, un ser vivo es conciente de la información sobre la realidad que su estructura de máquina codifica. En particular, es potencialmente conciente únicamente de información clásica, por definición. Puede perfectamente ser conciente de la existencia de información cuántica, pero dicha información propiamente tal le es inaccesible. Antes de continuar notemos que la definición de ser vivo como sistema autopoiético no excluye agrupaciones de individuos como seres vivos. Esto es interesante de por sí, pero en este juego debe quedar fuera de lugar pues el alma de una sociedad es un concepto que, si bien puede tener sentido, se sale de aquello que pretendemos definir o capturar. Agregaremos, entonces, la condición de minimalidad: exijimos que ningún subsistema del subsistema en consideración sea por derecho propio autopoiético. Imaginemos un subsistema A cuyas leyes internas son completamente descriptibles en términos de información clásica. Si el sistema completo es determinista, esto significa que A tiene un comportamiento potencialmente predecible por otro subsistema B, suficientemente complejo como para ser conciente de todos los datos necesarios. En estas circunstancias, el subsistema A no goza de libre albedrío. Bajo un esquema determinista, el libre albedrío requiere un encapsulamiento de información. Nuestro marco teórico nos permite asegurar la imposibilidad de acceder de manera conciente a la información cuántica. Esto implica un encapsulamiento débil, en el sentido de que dicha información determina totalmente la interacción subsistema/ambiente pero no es accesible para la conciencia de ningún subsistema observador. Esto requiere más discusión; formulemos un concepto adecuado para ello. Notemos que la información cuántica puede fluir a través de tal subsistema autopoiético; sin embargo, siempre queda una fracción de dicha información en su interior (la necesaria para la descripción de sus leyes internas). Es en ese sentido que existe un encapsulamiento de información. Por supuesto, las leyes (internas y de interacción con el ambiente) que describen un subsistema autopoiético sólo son válidas dentro de cierto régimen de parámetros; así, podemos asegurar que habrá un trozo de información cuántica encapsulada sólo mientras el subsistema viva, vale decir mientras no se destruya su carácter de máquina autopoiética. Mencionemos algunas conclusiones interesantes: El nombre del juego
La insuficiencia del Modelo Estándar
Problemas lógicos
Problemas de fondo
El Imperio contrataca
Información
Subsistemas, Seres vivos y Conciencia
Seres vivos
Alma, Libre albedrío y Muerte


5 comments:
Hoy pasaste por mi blog, en el cual solo (casi) postean mis amigos y familiares. Pensé lo típico :
1. quien es?
2. de donde es?
3. como llegó aquí?.
Luego de dar vueltas y leer todo tu blog, tengo resuelta la pregunta 2, la 1..es la mas compleja y eso puede tomar, con suerte, años..así que no me preocupa porque no estoy apurada. Y la 3..creo que llegaste por lo de Benedetti..aunque claro está que puedo equivocarme.Tal vez tengas otras respuestas que compartir conmigo. Como sea, me gustó todo lo que está escrito aquí, me tome mi tiempo para leerlo, y quiero mas..
Saludos, y solo eso..por ahora
Hoy y digo ahora mismo desde hace unas décadas, existe la necesidad de que la ciencia
se "desciencialize", pienso que esto es una de las cosas que puede salvar todo esto que nos va quedando.
Entonces gracias.
Necesitamos de nuevos mitos, -en todos sentidos del término-. Y cuando los tengamos, nos daremos cuenta, tal vez, de que no son nuevos y que nosotros mismos tampoco lo somos. El origen es uno solo.
Dear friend, your post reminds me an ancient chinese exclamation:
"I need Tipi for my Bunghole!"
Quizás podrias invitar a sartre al blog....seria más fácil darle sentido al existencialismo con un especialista.
Saludos
There is obviously a lot to know about this. I think you made some good points in Features also.
rH3uYcBX
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