La pequeña gigante ya se fue, y si no eres una de las ochorrocientas mil personas que siguieron su caminata por el centro de Santiago (o te quedaste con ganas de ver más), te tengo una buena noticia: Existe otra obra de la misma compañia (Royal de Luxe) que estuvo y seguirá dando vueltas por Chile. Se trata de Roman Photo, original de los mismos franceses, pero adaptada y montada por la compañía chilena Gran Reyneta.
Tuve la suerte de verla en la "I explosión de artes callejeras en Plaza La Paz" (a la salida del Cementerio General) a finales del año pasado, junto a la presentación de una variada selección de artes callejeras (tal como lo anunciaba el título). Claramente eran el plato de fondo, ya que fue la única obra que se repitió diariamente durante los 3 días que duró el festival.
No quiero adelantar mucho, pero puedo decir que como buena descendiente de la compañía Royal de Luxe, la gente de Gran Reyneta presenta 45 minutos llenos de sorpresas, maquinarias y efectos especiales, mientras cuentan la historia de cómo se va grabando una mágica foto-novela.
¿Cuándo y dónde podremos verlos nuevamente? La presentación que me tocó ver no fue la primera ni la última, pero lamentablemente la gente de Gran Reyneta aún no maneja un blog ni espacios en su página web para anunciar próximas presentaciones, por lo que sólo queda estar atentos a las noticias. Si llego a saber algo prometo poner el aviso acá.
Y no me reclamen por la calidad de las fotos, es lo que hay.

Otras actividades de ese par de noches dignas de mencionar: La Patogallina, Teatro Alamala, chelas en el Quita Penas, terminar en el Perro Alegre, comer en el Ky, conseguir el sexto fascículo de El Pájaro Verde y colgarlo en la cocina. Todo gracias al dato de Chubo.
2007-01-28
otra de Royal de Luxe
Posted by
Fh
at
05:00 PM
1 comments
2007-01-24
[6 vidas] 5. El loco despierta
(esto es parte de un cuento que empieza aquí)
Felipe abre los ojos.
No sabe cuántos días o semanas han pasado. Sólo sabe que las amarras que lo mantienen contra la camilla apenas lo dejan respirar. A lo mejor han sido sólo horas, pero para él ha sido más que una eternidad. Ya no puede soñar, no puede volver a su mundo y sabe que probablemente esa joven estudiante de medicina nunca lo volverá a visitar. No después de esa escena. Si tan sólo pudiera volver atrás, a lo mejor si nunca la hubiese conocido, todo volvería a ser normal.
Intenta soltarse, no puede. Maldice el día en que la conoció. Todo estaba tan bien antes. Su vida era tranquila, su mente estaba en paz, y su mujer, la mujer de sus sueños, estaba siempre esperándolo al final de cada día.
Intenta nuevamente. Esta vez, algo cede. Cae de la camilla al suelo y ve ahí, tiradas frente a sus ojos, las pastillas que lo llevaran de vuelta a su mundo feliz. Duda por algunos segundos de su buena suerte, pero para él es fácil explicar estas coincidencias. Simplemente son lo que el destino le tenía preparado, y quién es él para estar luchando contra el destino.
Se levanta, alcanza las pastillas y las abre. Toma una entre sus dedos, cierra los ojos y se detiene a disfrutar el momento. Pronto estará donde le corresponde, en su hogar junto a su mujer e hijos. ¿Qué más podría pedir? A modo de despedida decide recordar por última vez a la estudiante. Por su cabeza pasan imágenes, conversaciones, tantas cosas que se dijeron en esas cortas semanas. Quizás demasiado cortas. Si la pudiese ver de nuevo, tan sólo para decirle adiós, tan sólo para pedirle perdón.
Suelta las pastillas. Esto no puede quedar así. Decide verla por última vez y escapa del manicomio. No sabe bien cómo salir, nunca antes había tenido una razón para hacerlo, pero el destino una vez más parece jugar a su favor. Su escape parece demasiado fácil, como si las puertas y ventanas ya hubiesen estado abiertas para él.
Afuera amanece. Inspira fuerte, y vuelve a sentir una sensación casi olvidada: aire fresco inundando sus pulmones. Mucho tiempo atrás las circunstancias lo obligaron a renunciar a este mundo real al que hoy se vuelve a enfrentar. ¿Fue víctima de las circunstancias o lo abandonó por elección personal? No lo recuerda muy bien, pero por primera vez se pregunta si sería capaz de volver, de ser el que era antes, otro engranaje más de esta sociedad. ¿Valdría la pena? ¿Para qué, si en su encierro nada le podía faltar? Aparecen algunas imágenes de su pasado, pero no son agradables. Dolores enterrados, errores que nunca debió cometer, recuerdos que tuvo que matar construyendo un mundo nuevo donde vivir.
Interrumpe sus pensamientos. No tiene mucho tiempo antes de que lo empiecen a buscar, y antes de que lo encuentren tiene un plan que ejecutar. "Un plan" - medita - "debería haber pensado antes en eso". Aunque ha pasado el tiempo sabe que no va a llegar muy lejos sin dinero, por lo que empieza a mendigar monedas entre los oficinistas y maestros de la construcción que comienzan a circular.
Mientras desarrolla su "campaña por una nueva oportunidad", se va dando cuenta que no va ser tan difícil llegar a su destino final. A Francisca le encantaba hablar de su gran casa en Lo Barnechea, de esas que están arriba de los cerros con vista a toda la ciudad. Sabe su nombre y apellido, los que todo estudiante de medicina llevan bordados en su delantal. Ya con algunas monedas en su bolsillo, interrumpe la campaña y se acerca a un kiosko. Pide la guía de teléfonos y, efectivamente, no hay muchas personas con ese apellido, y sólo una con dirección en Lo Barnechea.
Antes de emprender el viaje decide comprobar que tiene el domicilio correcto. Llama, y cuando al otro lado contestan inmediatamente reconoce la voz de ella. Quiere pedirle perdón, que le dé otra oportunidad, pero se queda mudo. No sabe bien qué decir, y los repetidos "aló" de Francisca lo alegran como si estuviese escuchando una sinfonía triunfal. Para sus adentros piensa "espérame, pronto voy a estar allá".
Antes de su encierro ya había andado por esos barrios, por lo que no le debiese costar mucho llegar. Busca entre las micros alguna que publique entre sus destinos Lo Barnechea, y se sube a la primera que encuentra. Una vez arriba aprovecha de meditar. "Que lindo el teléfono de Francisca. Es número primo, y si sumas el cubo de cada cifra, el resultado es otro número cúbico. Mmmmh... Francisca." Puede que las pastillas nuevas no le permitan soñar, pero al menos lo tienen más lúcido que nunca.
Horas después va llegando a su destino. Está cansado y hambriento. La micro no llega hasta esas alturas de la ciudad, por lo que ha tenido que caminar varios kilómetros en subida desde el último paradero. Poco le importan los problemas, quiere volver a conversar con Francisca, y en su cabeza lo acompaña esa sinfonía triunfal. El camino avanza entre cerros y árboles, y él aprovecha de ir recogiendo algunas de las flores que crecen a los lados.
No se complica mucho cuando encuentra una caseta con perros y guardias que corta su camino. Probablemente no dejen pasar a nadie no autorizado por las familias que viven protegidas por ellos más arriba, pero no van a lograr detenerlo. Ningún vehículo podría pasar desapercibido por ahí, pero él simplemente abandona el camino principal y sigue avanzando entre los árboles que lo rodean hasta que ya no necesita ese desvío.
Llega hasta la casa, y prefiere observar antes de continuar. Hay unos autos estacionados afuera y, tirados en el asiento de uno de ellos, ve un estetoscopio y ese delantal blanco con el bordado que no puede olvidar. Antes de acercarse a tocar la puerta rodea la casa para tener una mejor idea de a quién se encontrará, y no logra ver a nadie en los primeros momentos, hasta que... sí, ahí está. Su corazón se detiene por lo que parecen horas, hasta que vuelve a palpitar con una fuerza bestial. Se siente inmovilizado, y cuando recupera la fuerza de voluntad decide seguir observando hasta encontrar una excusa para llegar hasta ella sin aterrorizarla (con una vez le basta).
Sigue desde afuera sus movimientos. Observa como ella conversa por teléfono, va a la cocina a buscar algo para comer, vuelve a la que parece su pieza a escribir en un computador... Finalmente se arma de valor y camina decidido hacia la puerta principal, pero cuando está a pocos metros siente como ésta se abre. Se esconde y ve salir a Francisca. Ella toma su auto y emprende camino hacia la ciudad.
No dejó bien cerrada la puerta y Felipe aprovecha la oportunidad para entrar a la casa. Recuerda cuando ella alegaba que toda la familia partía a la playa y la dejaban sola en Santiago cumpliendo con sus obligaciones de estudiante. Hoy debía ser uno de esos días, por lo que estará fuera de peligro por algunas horas.
Primero va a la cocina donde por fin puede calmar su hambre y sed. Explora la casa y deja las flores en un florero vacío que encuentra en el pasillo. Entra a la pieza donde vio a Francisca y enciende el computador. Mientras se inicia observa las fotos colgadas en las paredes, varias con ella abrazada al que debe ser su padre. Cuando vuelve al computador revisa entre los archivos y encuentra cuentos y poemas, reconoce algunos, son los que ella le mostró. Pero también hay otros más recientes. No está seguro, pero le gusta pensar que son para él. Francisca habla de sus encuentros, de lo que va sintiendo, de lo difícil que sería estar con alguien así, y de lo bien que le hará no tener que volver a visitarlo.
"Por fin alguien me entiende. Está interesado en mí, adivina lo que pienso, siente lo que siento. En sus ojos a veces me encuentro a mi misma. Por qué siempre mi mala suerte, cada vez que encuentro a alguien que podría interesarme, la realidad se interpone. Por qué mi destino es así, por qué tengo que sentir esto por un loco. Él nunca va a ser lo que yo necesito. Sin embargo, quiero volver a verlo, a contarle mis historias, a regalarle mis poemas. Pero lo tienen atrapado en un mundo fantasía, nadie se preocupa realmente por él, ni lo van ayudar a volver al mundo real..."
Quizás ella es la oportunidad que él necesita. Cuando la vea le pedirá ayuda. Le dirá que ella lo puede salvar, que lo único que quiere es volver a ser normal, ganar un sueldo, trabajar. Pero, ¿valdrá la pena? Para qué, si con las pastillas correctas tiene todo lo que podría necesitar.
Pasa al baño y se ve sucio y cansado. Probablemente sea una buena idea saludarla limpio, y se da una ducha. Cuando sale ya está oscuro afuera. Siente el sonido de un auto que llega y apaga las luces para salir de la casa antes de ser atrapado. Ya es tarde, cuando va en el pasillo se abre la puerta y ve entrar a un hombre. Reconoce al padre de Francisca, es el mismo de las fotos. Algo raro debe haber sentido, porque deja en el suelo los papeles que llevaba en la mano y, de atrás de la mesita que está en la entrada, descubre un arma que debe haber tenido escondida para casos como éste.
Viene hacia él. Aterrado toma el florero que encontró en el pasillo y se esconde detrás de una puerta. Cuando el papá pasa sin verlo, se acerca silenciosamente por detrás, con el florero en lo alto.
Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
Posted by
Fh
at
07:46 AM
3
comments
2007-01-22
artista invitado: la explicación
Ya estoy muy cerca de estrenar el quinto capítulo, pero mientras esperan los dejo con un cuento que Cristián "Pelao" Vásquez me dejó publicar acá:
La explicacion
de Cristián Vásquez
Una vez escuché por ahí que existía un lugar donde se hallaban escondidas todas las explicaciones.
Cortázar me dijo que era justo en un basural cerca de acá, y frente a esa revelación no perdí tiempo y partí a husmear.
Me encontré con más de una sorpresa.... paso a paso, mientras se camina por este basural, las explicaciones se enredan por las piernas... paso sobre paso, baile sobre baile, las explicaciones se suben como enredaderas y se toman firme, entre los dedos del pie, abrazando el talon, apretando fuerte y haciendo cosquillas que no dan risa.
Pude darme cuenta y distinguir distintos tipos de explicaciones, unas con espinas, otras hechas de azucar, otras vanidosas y otras divinas, pero todas las que ví, sin excepción, eran definitivamente agresivas.
Lo que más recuerdo fue el encuentro con una de ellas en las cercanías del basural, cuando esta explicacion erguida me desafió. No es cosa de todos los días
que te desafíe una explicación, así que quieralo o no, reaccioné.
Yo, como todo un héroe, la miré a los ojos (puesto que esta explicación los tenía), y la traspasé intensamente con la mirada, la explicación, como un espectro del demonio, abrazó mi mirada, estrujándola y mordiéndola centímetro a centímetro.
Qué explicación del demonio, dije yo, para mis adentros, mientras le arrancaba mi mirada. Estaba aterrorizado y eso fue efectivamente lo que aprovechó certeramente esta explicación.
Como espectro que era, la explicación no encontró nada mejor que prepararse para cantar espectralmente, abriendo su boca, porque tenía boca, y comenzó a emitir.....
Ohh, nunca pensé que una explicación podría hipnotizar de esa forma.
Mientras cantaba comenzaban a dilatarse mis oídos como ojales... lo que aprovecharon voces para entrar en mi cabeza, una tras otra, en fila y en ronda, bailando entre ellas, felices, cantando y formando un revelador coro, todas pasando por mis oidos.
No se por que sé que aquel coro era tan revelador, quizás la explicación se encargó de hacerme pensar que la melodía de este coro era la escencia misma de la explicación, o quizás una broma de mal gusto nada más, o quizas era una melodía que la explicación disfrutaba muchísimo.....
Tuve un momento para recapitular los quizás.
Resultaba que la explicación además de tener ojos y boca, también podía tener humor... y hasta una indiscutible necesidad de expresarse artísticamente.
Una explicación artística! dije yo para mis adentros. Si esta explicación era capaz de eso, debiera mínimamente también tener sentimientos.
En ese preciso momento, al darme cuenta de que esta explicación espectral, agresiva, con ojos y boca y con sentimientos, estaba realmente ahí... cuando entré en total pánico.
Pasó mucho tiempo antes de poder recuperarme de este terror incrustado en mis entrañas. Tuve que tomar aliento y con determinación la miré nuevamente a los ojos. Ahí estaba ella, porque era mujer, mirándome fijamente. Sólo que esta vez no abrazaba mi mirada.
Y Ahí estaba yo
La tenía frente a mí, a la explicación misma, y la vi, y era mucho mas que una explicación con sentimientos y cara, la muy maldita era además, bella. La explicación ya no me cantaba y yo ya no tenía miedo.
Tengan mucho cuidado cuando pasen cerca del basural de las explicaciones, pues uno puede encontrarse con sorpresas.
Vallan desnudos y con los oídos bien abiertos, las explicaciones son agresivas y tienen ojos y cara y tienen sentimientos y son mujeres y son sobre todas las cosas, bellas.
Posted by
Fh
at
10:41 PM
2
comments
2007-01-21
el proceso
Estoy escribiendo un cuento, y decidí pedirle ayuda a mis amigos. ¿Pueden leer lo que llevo escrito y darme sus comentarios? Como ya son varios a los que he involucrado en este camino, decidí crear este blog para ir mostrándoles los avances.
En primer lugar me gustaría agradecer a tres personas, que son las que han tenido las ganas, el tiempo y la suerte (buena o mala, no lo sé) de pasar por mi departamento y verme actuar la historia completa antes de tenerla escrita. Si me llego a morir antes de terminarla, pueden preguntarles a ellos por el final. Son: La Jose (que ha sido parte del proceso desde el día 3) y Pelao y la Angélica (que han estado conmigo cuando La Jose no ha podido estar :) ). Sus consejos, críticas e ideas han sido un pilar fundamental.
Tengo varios más a quienes agradecer, pero de a poco iré contándoles más de ustedes mismos.
Posted by
Fh
at
09:25 PM
1 comments
2007-01-13
[6 vidas] 4. No te duermas
(esto es parte de un cuento que empieza aquí)
Por favor Felipe, no te duermas.
Siento angustia.
No sé por qué es así. Pocas cosas me gustan más que dormir a tu lado. Abrazarte fuerte, sin soltarnos y despertar abrazada a ti. ¿Qué más puedo pedir?
Todo es perfecto. Nuestros hijos, nuestra casa, nuestros viajes. Hasta fui famosa mientras escribí.
Me preparo para otra noche perfecta, pero no puedo quedarme tranquila, tengo susto y no sé por qué. Tu mirada, que me calma sólo con posarse en mi, se oculta tras pesados párpados, y yo intento, por última vez esta noche, tratar de retenerte aquí. Tus ojos se entreabren por unos segundos, me miran, y vuelvo a escuchar tu voz, cansada ya: "Tengo mucho sueño María Francisca, necesito dormir".
Hay tantas cosas que te quiero decir. Mañana ya será tarde, cuando estoy contigo no existe otra realidad que ser feliz. Pero todo desaparece cuando no estás aquí. El resto se ha ido borrando, en tu ausencia ya no reconozco otro deseo que no sea esperarte a ti.
Jamás podría responderte con un no. ¿Cómo podría hacerlo, si siempre estás pensando en mi? Hiciste mis sueños realidad, me has dado todo lo que alguna vez pedí. Pero por otro lado, no tengo vida propia, no tengo misterios, eres el dueño todos mis secretos. Temo no ser un desafío, un aporte, no tengo mundo propio ni reconozco más a la antigua María Francisca que había en mi.
Quiero ser normal, tener vida propia, pero todo lo que pienso y hago empieza y termina en ti. Ya nunca salgo de la casa. Mis libros que algún día me hicieron famosa, van cambiando, desapareciendo. Va quedando sólo un nombre, un personaje, una historia, una vida. Ya lo sabes, eres tú.
Ya no reconozco a las personas, sus rostros, sus vidas, no existen, se hacen indistinguibles entre sí. Nuestros hijos, tú sabes que los amo, pero sus nombres, sus caras se han ido borrando, soy incapaz de reconocerlos. Ya ni siquiera podría decirte cuántos son. Sólo sé que son los niños que viven aquí. ¿Qué me está pasando? ¿Los tuvimos porque quisimos, o sólo me los diste porque fue lo que algún día pedí?
Al principio no era así. Cada día una nueva sorpresa, un nuevo recuerdo que atesorar. Mi dicha no podía ser mayor cada vez que exclamaba "¡te acordaste!". Siempre me sorprendías cumpliendo cada pequeño sueño que tuve alguna vez. Uno a uno fueron haciéndose realidad, hasta que la lista se acabó, y ahí estaban frente a mi, no me quedaba nada más para pedir. Ahora sólo nos queda disfrutar esta soñada rutina, que por más que busque alternativas, más perfecta no podría ser.
¿Qué haría sin ti? ¿Tengo siquiera el derecho a dudar? Mil veces me has dicho que soy la mujer perfecta, amalgama de todo lo que alguna vez buscaste. Pero siento que cada día vas perdiendo el interés por mi. A lo mejor hasta ya te aburrí. ¿Qué pasaría si apareciera otra mujer, más joven, más compleja y difícil de comprender, llena de vida e ideales propios? Alguien fascinante, rebelde, como yo ya nunca lo podré ser. ¿Has soñado alguna vez con ella? ¿Aunque no fuese la mujer perfecta, me dejarías por alguien así?
Por favor, escúchame, abrázame, y no te duermas.
Sólo alegría. No puedo llorar, en un mundo perfecto como el nuestro no existen las lágrimas. ¿Cómo voy a ponerme a reclamar, si tengo todo lo que alguna vez pedí?
Escúchame Felipe, te lo ruego. No te duermas, no te duermas, no te duermas.
Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
Posted by
Fh
at
07:23 AM
0
comments
2007-01-12
[6 vidas] 3. Un segundo, por favor
(esto es parte de un cuento que empieza aquí)
Hola, buenas. Disculpen que interrumpa esta narración, pero hay un par de cosas que necesito explicar. Soy Felipe, el que está escribiendo toda esta historia, y antes de seguir me gustaría detenerme unos segundos para darle unas vueltas con ustedes a qué está pasando acá.
Primero que nada quiero ofrecerles mis disculpas, pues de aquí en adelante no van a encontrar todo tan pulido como al comienzo, básicamente porque para la carta que abre este cuento tuve bastante tiempo de dedicación exclusiva, en cambio ahora tengo 13 historias de las cuáles me debo preocupar. Así es, viene un largo camino por delante, así que tratemos de aprovechar de la mejor manera esta parada en la ruta. ¿Ok?
Algunos de mis amigos leyeron los dos primeros capítulos cuando ni siquiera había comenzado éste, y aparte de darme su apoyo para que siguiera escribiendo, me hicieron varias preguntas que yo naturalmente les contesté. Para que podamos seguir esta historia en igualdad de condiciones creo que lo más justo es compartir esas respuestas con el resto de ustedes.
La respuesta a la pregunta más recurrente es que sí, la Pancha es real. Aquí varios supusieron correctamente que estas historias no nacen de la nada, y así es. Más que una autora de libros ella es hoy una estudiante de medicina, pero nunca ha dejado de escribir, y hoy prepara una novela que algún día piensa publicar. Amigos míos, si algún día el "Sobre gustos" es publicado les recomiendo leerlo, aunque copio una advertencia de la misma autora: Efectivamente es un libro "para minas".
Nos conocimos varios años atrás en algún canal de Internet, y nuestro primer tema de conversación fue, efectivamente, ... Don Mario Benedetti. Nuestra relación continuó tal cual describo al principio, lo que desembocó en un breve romance y termina con un quirúrgico rechazo total a alguna posible relación de pareja. Una historia normal podría haber terminado conmigo herido, pero no fue el caso, y empiezo este cuento a manera de exorcismo de los posibles demonios que hubiesen podido quedar.
Otra pregunta que hasta yo mismo me he hecho es si a ella no le molestará aparecer tan desnuda acá. Qué mejor que preguntarle a ella, lo que hice después de mostrarle lo que ya llevo escrito, y su respuesta fue que al contrario, se siente muy halagada. Una persona común y corriente podría sentirse expuesta y pasada a llevar, pero ella no. Tiene el ego lo suficientemente alto como para como para considerarse naturalmente merecedora de toda esta atención. Al final de cuentas esto es un dibujo, no una foto, ella me ha mostrado lo que ha querido y el resto es sólo lo que yo he podido adivinar.
Es relajante poder refugiarme en la ficción. Puedo contar mis secretos y los suyos (tanto los reales como los adivinados y los inventados), y si somos interrogados ambos podemos protegernos con un simple "¡no seas tonto(a), es sólo un libro!". Puedo decir cualquier cosa, y tal como a un loco, al autor se le da carta libre para hacerlo. Puedo confesar que durante todo este tiempo he leído su correo electrónico sin que ella lo sepa, y en vez de ser juzgado a lo más la voy a lograr asustar, lo que en este caso además es catalogado como un recurso literario y aplaudido en caso de ser eficaz.
Puedo contarles un par de cosas más de ella. Por ejemplo, que cuando leyó la primera carta la encontró muy romántica, y hasta digna de un Cortázar (gracias, gracias). También de que sintió una profunda rabia, rabia de que no viniera de alguien que ella pudiese querer más que a su papá. Dejemos hasta aquí sus secretos por ahora, pero para los más perspicaces, los desafío a adivinar cuáles son sus dos películas favoritas con lo que les he contado hasta acá.
Tengo también un desafío extra. En general al público no le gusta cuando al final de la película la solución pasa porque todo estaba en la cabeza de alguno de los protagonistas, independiente de lo buena o mala que haya estado la historia hasta ese punto. En este caso ya me saqué ese peso de encima ya que desde el principio he dicho de varias formas que éste es un cuento mental. Lo que me queda es hacerlo interesante y entretenido, lo que de alguna manera u otra espero lograr.
Eso es por ahora, debo seguir escribiendo ya que tengo muchas ganas de llegar hasta el final. Mi plan es que ella vaya leyendo la historia a medida que la escribo, y quién sabe, quizás alguna de estas palabras logre un cambio de rumbo en nuestra relación. No es que tenga muchas esperanzas, pero si algo pasa ya les contaré. No se preocupen, no me llamen, si quiero contactarlos yo ya sé dónde están. Ahora mismo tengo que preocuparme de un loco en el manicomio y de un mundo de fantasía que lo necesita para continuar.
Muchas gracias por su atención,
El autor
Ps: Pónganse cómodos y prepárense, porque si me sale bien, lo que viene no debería ser muy light.
Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
Posted by
Fh
at
07:11 AM
2
comments
2007-01-11
[6 vidas] 2. Química
(esto es parte de un cuento que empieza aquí)
Todo lo que pasa por nuestras cabezas, las imágenes, los sonidos, los olores y sabores, en directo, recordados o inventados, todo, no son más que señales electroquímicas saltando de una neurona a otra. Una vez que nos hemos dado cuenta de esto podemos tomar el control, manejarlas, manipularlas, alterar el estado de conciencia con una variedad de sustancias (no siempre legales) que encontramos a nuestra disposición. Los que no tuvieron la suerte de nacer con un equilibrio "natural", hoy afortunadamente pueden recurrir a un cóctel químico recetado por un doctor que les permite vivir en paz. Aunque a los doctores les encantaría calificar a estos poderes de ciencia, una mirada objetiva nos permite ver que están más cerca del arte y la magia negra, un ejercicio de prueba y error hasta que llegan a un resultado con el que pueden sentirse tranquilos y continuar. Es el caso de Felipe, por ejemplo. Si pudiera elegir, probablemente elegiría quedarse en ese mundo imaginario y feliz donde vive ahora, con sus hijos y la mujer de sus sueños, en una casa de brillantes colores, y no en esa pieza de blancas paredes donde el resto del mundo lo puede encontrar. De cierta manera sabe que para vivir ahí necesita de ciertos químicos, pastillas recetadas, y confía que los médicos se las seguirán entregando mientras parezca feliz y mantenga su comportamiento ejemplar.
Un mundo de fantasía requiere ser alimentado. Fragmentos de realidad se convierten en nuevos ladrillos que permiten ir construyendo y reconstruyendo sueños y recuerdos y no importa mucho que iba adelante o atrás, al final queda sólo un torrente de memorias, más felices o más terribles dependiendo del equilibrio químico al que cada uno haya llegado.
Uno de los momentos de realidad favoritos de Felipe son cuando ve llegar al doctor de turno acompañado por una nueva rotación de alumnos de medicina. Caras nuevas, jóvenes, sorprendidas por el zoológico humano al que se enfrentan por primera vez. Algunos permanecen asustados, y otros fascinados se van acercando lentamente a los pacientes. Él prefiere mantenerse distante, observando. Cuando no quiere ser molestado se pone a escribir frenéticamente con un lápiz y papel imaginarios, y generalmente los alumnos prefieren seguir y acercarse a un loco menos ocupado. Los más curiosos han tratado de pasarle un lápiz y papel, pero emprenden camino rápidamente cuando ven aparecer rayas - sin sentido alguno - en el papel.
No siempre es así, como cuando una alumna - muy parecida a la mujer de sus sueños, casi la versión joven de ella se podría decir - decidió acercarse a él. En estos casos él trata de seguir escribiendo con la esperanza de que el alumno se aburra y vaya en busca de alguien más interesante, pero hoy ella está decidida a hacerlo hablar.
- Buenos días.
No obtiene reacción, él sigue escribiendo.
- ¿Cuál es su nombre?
Nada aún.
- ¿Hace cuánto tiempo estás acá?
Ella se esfuerza un poco más, y recuerda algunas técnicas para romper las barreras que ponen los pacientes.
- ¿Qué escribes?
Los planes de Felipe están funcionando, un poco hastiada por no obtener respuesta alguna ella empieza a levantarse e irse.
"Benedetti", responde sorpresivamente él.
- ¿En serio? ¿Mario Benedetti? ¡Me encanta!
Él no responde y sigue escribiendo. Esperanzada, ella decide intentar otro camino.
- A mí también me gusta escribir.
- Tráigamelo.
- ¿Está interesado?
Él deja de escribir y se acerca para decirle en voz baja "Doctora, déjeme contarle un secreto". Son unos niños, pero él sabe que hay pocas cosas que le gusten más a estos estudiantes que ser elevados a la categoría de "Doctor". "Doctora, soy un ángel y sólo usted me puede ver. Aún no sé por qué, pero tráigame algo de lo que ha escrito y a lo mejor lo podremos comprender".
Una de las gracias de vivir en un manicomio es que cada uno de sus habitantes tiene el derecho de decir las locuras más grandes y la gente no lo mira como si estuviese locos. Eso ya está asumido. Puede decir cualquier barbaridad, y eso en este lugar es lo normal. Felipe lo sabe, y lo aprovecha.
Ella queda algo desconcertada con la respuesta. Él prosigue con su escritura, y ella decide que entre quedarse ahí con la boca abierta o partir, lo mejor será cerrar el caso por hoy, pero volver mejor preparada para la próxima vez. Momentos antes de que ella parta, él se fija en el nombre bordado en su delantal, y se queda pensando "Francisca... sí, puede ser un lindo nombre para mi mujer".
Ella volvió, y semana tras semana los diálogos se fueron haciendo cada vez más fluidos. Él disfrutaba leer los cuentos y poemas que ella le traía, y no sólo eso, también el borrador de una novela que ella algún día pensaba publicar. Ella a cambio disfrutaba recibir toda esa atención, y al mismo tiempo se sentía tranquila pensando que todo era parte de su currículum académico. Incluso si algún día necesitara los créditos podría volver, y escribir uno o dos papers acerca del caso que tenía adelante. Quizás también empezaba a sentir algo más, pero nada que pudiera tomar muy en serio en una situación como ésta.
Fueron días felices para Felipe. Podía vivir en su mundo ideal, y las conversaciones con esta joven lo enriquecían, aprendía de sus amores, de su auto-diagnosticado complejo de Electra, de sus sueños y metas en la vida. Alimentaban su mundo imaginario como hace tiempo no podía hacerlo. A lo mejor por eso se asustó tanto cuando ella se despidió. Era el último día de su rotación en siquiatría, y la próxima semana ya no tendría razones para volver. Él no quería, no podía dejarla ir. La agarró algo bruscamente del brazo y ella se asustó y gritó. Aterrorizado él gritó también. En su interior supo que estaba cometiendo un error, pero ya no podía volver atrás. Vio a los enfermeros correr hacia él y recibir el primer golpe le permitió soltar a la aterrorizada estudiante. Todo empezó a teñirse negro. Sabía lo que le esperaba, lo iban a agarrar y amarrar, y lo peor de todo, con las nuevas pastillas ya no podría volver a soñar.
Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
Posted by
Fh
at
07:01 AM
1 comments
2007-01-10
[6 vidas] 1. ¿Qué nos pasó?
María Francisca,
Todavía estoy tratando de descifrar que fue lo que nos pasó y espero que esta carta sea la mejor manera de hacerlo. Creo haber descubierto cuál fue el problema, e incluso creo tener la solución, pero no te apresures, prefiero partir por el principio. No quiero aburrirte repitiendo la historia que ya conoces, pero igual me gustaría hacer primero un resumen de cómo llegamos hasta acá. Probablemente recuerdas cada detalle (e incluso algunos que yo ya olvidé), así que date toda la libertad del mundo para corregirme si te das cuenta de que mi memoria me ha traicionado.
Se podría decir que nuestra historia empezó el día que te pedí que me firmaras tu libro, pero para mi empezó antes, el día que el "Sobre gustos..." llegó a mis manos. Fue una casualidad, ya que aunque hablaban de él en todos lados, yo me rehusaba a leer un libro "para minas". Al ir leyéndolo me di cuenta de dos cosas: Por un lado, tal como lo suponía, que toda la temática era completamente femenina, pero por otro - y esto me sorprendió 100% de imprevisto - que me había enamorado irremediablemente de ti, la protagonista. Entré en tu mente, comprendí tus sueños, hice míos tus ideales, participé en cada uno de tus malogrados romances en tu eterna búsqueda del hombre ideal. Era una amor platónico, claro. En esos días yo estaba pololeando, y aunque hace bastante tiempo tenía desarrollado el criterio para distinguir ficción de realidad, frecuentemente me sorprendía comparando a la mujer que tenía a mi lado contigo. Por eso debe haber sido que me emocioné tanto cuando supe que ibas a estar en ese evento firmando tus libros. Nunca le he dado mucho valor a los autógrafos, pero no iba a perder la oportunidad de conocer a esa mujer que me miraba desde su foto en la solapa del libro. Puede que te acuerdes de que fui uno de los primeros en llegar, y espero que no te acuerdes de las cosas que dije. No recuerdo muy bien qué fue, pero tengo que haber dicho alguna de esas incoherencias típicas de cuando me pongo nervioso. Afortunadamente atiné a pedirte tu dirección de e-mail, y no debes haber prestado mucha atención al resto de las estupideces que dije, porque igual decidiste dármelo. Debo confesar que yo ya lo tenía, pero por fin me sentí con el permiso para usarlo. Así fue como empezamos a escribirnos. No regularmente, pero sí cada vez que encontraba una excusa para hacerlo. A veces eras tú continuando una cadena de esas que tienes que re-enviar 20 copias para que no te caigan las penas del cielo, o yo con algún comentario cuando tenía la suerte de encontrar una de tus columnas publicada en el diario. Nada muy especial, y conforme pasaron los años nuestros intercambios se fueron haciendo cada vez más irregulares. Claro que la última vez fue distinto. Mi pololeo había terminado más de un año atrás, y ahora era libre para intentar ir un paso más allá. Empezó un nuevo intercambio de e-mails, mientras yo secretamente buscaba las palabras que te harían mía. Aunque tu libro terminaba 30 años en el futuro contigo viviendo con el hombre de tus sueños, hoy estabas sola, y de correos cada vez más frecuentes pasamos a conversar por chat al menos unos minutos cada día. No me sorprende que entre tanto diálogo hayas terminado enamorándote, todo gracias a la vieja fórmula que tu misma me hiciste recordar. Bastaba con que yo me apareciera todos los días a la misma hora, primero para convertirme en una costumbre, y luego en una necesidad. Por eso fue que me sorprendió tanto que nuestro amor finalmente no se hubiese hecho realidad. Todas esas palabras maravillosas que compartimos desaparecieron misteriosamente cuando por fin logramos estar frente a frente. Miento. En realidad no fue tanta mi sorpresa ni tan misteriosa esa desaparición. Creo que tú y yo sufrimos del mismo mal: Nunca te podrás enamorar de alguien real. Jamás un hombre podrá estar a la altura del que tu mente ha creado como ideal. Todos tus amores han sido juzgados contra el modelo de ellos mismos que tu cabeza armó, y tu fértil imaginación siempre lleva las de ganar. Tu corazón late por alguien sólo cuando esa persona ya no está, y no queda sino esa imagen creada por ti. Por eso es que te sientes tan enamorada de tu padre... es el único hombre en este universo con el que nunca podrás estar. Hasta tu fantasía con Brad Pitt podría convertirse algún día en realidad, y recordaríamos ese día como el día en que Brad Pitt te dejó de gustar. Confieso que realmente lo disfruté mientras duró. Volví a sentir el placer de entregar un te quiero. ¿Sabes cuántas veces lo callé en otras situaciones por responsabilidad sentimental? Nacieron en mi cabeza nuevas ideas, planes que nunca antes pude formular. Quise renunciar a mis amores fugaces, a mi vida de soltero, y tomarte de la mano, hacer un plan de vida, recorrer el mundo contigo. Podría seguir eternamente, en mis ojos armé películas con nosotros viviendo 1000 años juntos, y que sólo la muerte nos podría separar. Todo eso murió cuando nos miramos frente a frente. Ni tus sueños ni los míos pudieron resistir el peso de la realidad. Algunas cosas quedaron, claro, por ejemplo todavía puedo seguir diciéndote "te quiero", ahora con la misma irresponsabilidad sentimental con que me lo dijiste horas antes de anunciarme que lo nuestro jamás iba a resultar. Partí esta carta diciéndote que había encontrado el problema - y ahí está - pero también adelantando que había encontrado una solución. Es cierto que nunca te podrás enamorar de alguien real, y eso yo no lo puedo cambiar, pero no importa, es lo que eres, es lo que soy, y por ahí tenemos que empezar. Todo este tiempo estuve buscando las palabras que te harían mía, y recién ahora puedo ver que siempre las tuve conmigo. Son éstas. Tú no eres real, eres sólo un personaje de un libro escrito por ti misma, otro personaje de un mundo de papel. Vives en páginas blancas con letras negras, en libros ajados, en las cabezas de los que algún día leyeron tu historia y que todavía algo pueden recordar. Pero sobre todo, vives en mí. Ahora eres mía, me perteneces, vives en mi cabeza, en mis letras, en mis palabras, en mi mundo, el de otro personaje que tampoco existe en la vida real. Toda esta historia que te he contado, esta historia que nos pertenece, sólo existe acá. Y eres mía. Y me perteneces. Y obedeces ciegamente mis palabras. ¿Qué vas hacer? ¿Vas a ir a denunciarme a la policía? Buena suerte tratando de explicarles por qué ni siquiera tienes un número de carnet de identidad, o cómo un personaje de ficción te pudo raptar. Pero tranquila, ambos sabemos que esto para ti no es un problema, y que conmigo por fin encontraste la verdadera felicidad. Baja tus defensas, acéptalo, yo te creé, y tú eres todas mis fantasías hechas realidad. ¿Vida mía, cuántos años tuvieron que pasar antes de que nuestros corazones se pudieran encontrar? ¿Qué fue lo que finalmente logró que nos pudiéramos juntar? Me encantaría pensar que fue esa carta que te escribí años atrás, pero debo ser justo y reconocer que yo jamás habría dado con tu solución para compatibilizar tu sueño de encontrar a tu propio capitán von Trapp con el mío de vagar por la ciudad como ese príncipe disfrazado de mendigo en búsqueda de un amor real. Pero basta ya, creo que es hora de despertar. Te quedaste dormida en el living, frente al televisor, abrazada junto a los niños, contándoles uno de nuestros viajes por la India o Nepal, esperando que yo terminara mis tareas en el computador. Hoy día me demoré un poco más que de costumbre, pero mañana es nuestro aniversario, y creo que éste es el mejor regalo que te puedo entregar. Te quiero, y espero vivir contigo mil aniversarios más, Felipe
Capítulo: 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13
Posted by
Fh
at
06:50 AM
3
comments

