2007-06-05

Filósofo invitado: Alma, Corazón y Vida

A medida que la ciencia avanza la filosofía y las respuestas a las preguntas básicas (¿de dónde vinimos?, ¿a qué venimos?, ¿hacia dónde vamos?, y tantas más) indudablemente deben ir adaptándose a las nuevas maneras de ir comprendiendo la realidad. Einstein, la física cuántica, la teoría de la información y otras cambian el escenario desde las bases en un proceso casi sin vuelta atrás. Por eso me alegro tanto de presentarles hoy a Vargonis, quien interrumpe por unos momentos sus estudios conducentes al grado de Doctor en Física Matemática para explorar junto a nosotros y los nuevos modelos al Alma, el Corazón y la Vida.

Alma, Corazón y Vida

por Vargonis

El nombre del juego

Ciencia
Afán de describir la naturaleza mediante ecuaciones. Por supuesto es mucho más que eso, pero no en este juego.
Reduccionismo
Estado del espíritu inducido cuando se percibe a la Ciencia como teniendo éxito. Pero, como un amigo mío sabe de primera mano, las explicaciones habitan en un basural y el éxito de la Ciencia siempre es relativo y transitorio.
Alma
¡Oh, esencia impalpable de todas las cosas! ¡Oh, Explicación Suprema cuyo canto de sirena sólo los desalmados pueden ignorar! ¿Acaso eres sólo una ilusión? Si así es, pues yo te acompaño en tu destino junto al poeta: la vida es sueño y los sueños sueños son.
Advertencia
Este escrito no es ciencia. Tampoco creo que califique para filosofía. Debe estar plagado de errores bajo cualquier estándar. Los daños causados por su uso son de exclusiva responsabilidad de quien lo utilice.

La insuficiencia del Modelo Estándar

El Modelo Estándar es una teoría física que se ocupa de las partículas elementales. Aquí yo hablaré de una cosa muy otra, pero el juego de palabras es válido, como se verá. Prosigamos con la puesta en escena:

Modelo Estándar
Cierta explicación reduccionista del Alma.

El Modelo Estándar (ME) consiste, vagamente, en lo siguiente:

  1. Insistir que la realidad esta compuesta por, y sólo por, espacio-tiempo poblado de partículas en interacción local.
  2. Conceder que la complejidad de la realidad exije la introducción de teorías efectivas con dominios de validez acotados. Estas teorías pueden requerir el uso de conceptos nuevos, cuya existencia no sobrepasa el ámbito descriptivo de la teoría efectiva en cuestión. Podemos llamar a dichos conceptos fenómenos emergentes.
  3. A la escala de interacciones humanas, la teoría efectiva imperante recurre a conceptos como ``alma'' y ``emociones''. En última instancia, las emociones son señales químicas en nuestro organismo y el alma no existe.

Es difícil explicar por qué el ME es insatisfactorio. En ciertos círculos es peligroso, además, porque puede exponer a las burlas y el desprecio público: ¿De qué tamaño es el orgullo y la ignorancia de quien es incapaz de someter su preciada Alma al procedimiento de desintegración del ME? ¿No eres capaz de comprender que polvo eres y al polvo volverás? ¿Por qué esa necesidad de aferrarse a conceptos tan esotéricos como ``alma''? Púdrete.

No temo a las amenazas, porque tengo Alma. Pueden reírse, pero no sacan nada: soy inmune. Y tengo, además, argumentos. Explicaciones de hermoso canto. Vengan, desnudos, y quizás puedan escucharlas.

Problemas lógicos

La realidad esta compuesta por espacio-tiempo y partículas en interacción local. El problema de esta afirmación es que las teorías físicas modernas no son deterministas sino probabilistas. Ante esto, algunos científicos (Einstein entre ellos) pensaron que estas teorías eran incompletas. Otros (Hawkings entre ellos) no están ni ahí: dicen que el concepto de ``realidad'' no les interesa porque es científicamente estéril; la ciencia consiste en predecir la frecuencia relativa con que un experimento repetible entregará tal o cual resultado a los ojos de un observador, y eso sabemos hacerlo bien sin necesidad de la ``realidad''. Pero entonces, la ciencia requiere observadores. ¿Podemos decir que los observadores son legítimamente descritos por ella?

La única conclusión intelectualmente honesta que veo es que la Ciencia, en su estado actual, no es capaz de sostener al Modelo Estándar. Pues tenemos una dicotomía: es incompleta (en cuyo caso la conclusión sigue inmediatamente), o requiere de observadores (en cuyo caso no puede aspirar a contener dichos observadores). ¡El Alma está, por lo pronto, a salvo!

Problemas de fondo

Las falencias lógicas del oponente son la mejor arma, pero casi siempre sirven para destruir y pocas veces para construir. Los verdaderos defectos del Modelo Estándar son:

  1. No resuelve satisfactoriamente el problema del libre albedrío.
  2. No explica la unicidad, inviolabilidad e intransferibilidad de la conciencia.

Después de todo, son exactamente esos los atributos del individuo para explicar los cuales el Alma se inventó.

El Imperio contrataca

Pero yo soy científico y traidor por naturaleza. Me gusta defender al diablo porque aprendo mucho haciéndolo. Y, en el fondo, quiero tener una explicación reduccionista del Alma. Así que, ahora que acabo de rescatar al Alma del burdo Modelo Estándar, procederé a reducirla mediante un modelo no-estándar.

¿Cómo sabemos lo que sabemos? Junto a Descartes, sabemos que pensamos y eso es lo único que realmente sabemos. En consecuencia, un modelo científico para el Alma debe basarse en la información y no en la materia.

Información

Todo aquello que experimenta nuestra conciencia es información. Si cae una manzana sobre nuestra cabeza no experimentamos una estructura molecular transfiriendo momento lineal a nuestro cerebro; más bien, una cadena de causas y efectos que no percibimos concientemente termina por activar una red de impulsos neuronales que configura la conciencia de haber recibido un impacto. En el fondo, todo lo que experimentamos es información, y la ``realidad'' no es más que la imagen que nos hacemos de la coherencia de nuestra experiencia. Pero vamos por partes.

Existen dos tipos de información, que llamaremos clásica y cuántica respectivamente.

Información clásica
Todo aquello que podemos poner en palabras es información clásica. Todo aquello que es cifrable, transmitible y descifrable.
Información cuántica
-¿Sabes lo que siento? -Si me lo dices, lo sabré. -¿Y si te miento? -Mmmh, supongo que me daría cuenta... -¿Cómo? -... ¿Cuál es tu punto?

¿Han experimentado incerteza respecto a sus propias emociones? ¿Han puesto en palabras un sentimiento, sólo para darse cuenta de que las palabras son la más grande de las mentiras? ¿Han sentido el aislamiento y la soledad infinita de saber algo inexpresable? Sabemos que somos, pero no sabemos qué somos. Cuando sospechamos el abismo nos refugiamos en cualquier explicación de hermoso canto que nos permita olvidar y seguir viviendo. Las explicaciones son la más adictiva de las drogas.

La información cuántica no puede experimentarse concientemente; algunos científicos (Penrose entre ellos) no creen que sea correcto llamarla ``información''. Pero existe; en eso están todos de acuerdo. Y sospecho que no muchos estarán de acuerdo con que las emociones sean información cuántica, pero déjenme ser. Despues de todo, esto es una especie de juego nomás.

Cuando un trozo de información cuántica llega a alterar nuestra conciencia, se produce una observación. La información cuántica colapsa en información clásica (lo observado o percibido concientemente) más residuos. Estos residuos son información cuántica; si tuviéramos acceso a ellos podríamos reconstruir la información cuántica inicial. Pero la información cuántica no es percibible concientemente.

¿Qué diablos es todo este sinsentido, toda esta palabrería? ``La información cuántica no puede ponerse en palabras''... ¿Acaso no acabas de hacerlo, charlatán? Veamos.

Subsistemas, Seres vivos y Conciencia

Supongamos entonces que la realidad existe, y que por eso nuestras experiencias son coherentes (no se contradicen entre ellas--si sabemos interpretarlas). Digamos que la realidad es un sistema, lo que podría querer decir ``una estructura matemática''. El problema es que la realidad se experimenta temporalmente, mietras que las estructuras matemáticas son eternas e inmutables para el placer de Platón; quedémonos entonces con la palabra ``sistema'', que afortunadamente es bastante difusa.

Podemos dividir la realidad en subsistemas; cada uno de ellos tendrá sus leyes internas e interactuará con los otros de manera de reproducir el comportamiento global correcto. Pero no todas estas subdivisiones son útiles: por ejemplo, es útil dividir el sistema solar en cuerpos celestes pero es absurdo dividirlo en piezas de rompecabezas (por entretenido que sea el desafío de reconstruirlo después). Es difícil identificar de manera intrínseca qué es lo que hace buena una división. Puede ser el requerimiento de que la interacción resultante entre subsistema y ambiente sea local; no indagaremos más en ello pues no nos hace falta.

Las reglas internas de un subsistema pueden ser capaces de codificar aspectos del ``ambiente'' o sistema que lo contiene. Sin embargo,

Sueño 1 Existe un límite teórico para la información del ambiente que un subsistema puede codificar, a lo Teorema de Gödel.

No intentaré precisar qué crestas significa exactamente el Sueño 1. Sólo diré que tiene el potencial de definir rigurosamente la distinción entre información clásica y cuántica: un trozo de información es clásico si, y sólo si, puede ser codificado en un subsistema espacialmente acotado de la realidad (tampoco intentaré precisar el significado de la palabra ``codificar''). Espero que el uso que haremos del concepto en lo sucesivo termine por aclarar su significado.

Seres vivos

Gracias a Maturana y Varela tenemos una noción satisfactoria de ser vivo: se trata de las máquinas autopoiéticas. Para comprender a cabalidad este concepto es necesaria una precisión sobre las máquinas.

Componente
Dado un sistema, cualquier subsistema suyo puede considerarse legítimamente un componente. Sin embargo, se aplica la observación ya hecha: sólo son útiles las divisiones en componentes que simplifiquen la descripción del sistema en cuestión en términos de leyes internas e interacciones. Deben escogerse divisiones que respeten la localidad de las interacciones físicas.
Máquina
Entramado de relaciones de producción o modificación de componentes. Es de extrema importancia notar que los componentes en sí no definen la máquina: son las relaciones entre los componentes las que cuentan. Las relaciones entre los componentes están determinadas por las interacciones físicas; el comportamiento de los componentes está determinado por sus leyes físicas internas.

Una máquina autopoiética es tal que las relaciones de producción o modificación de componentes mantienen la organización de la máquina constante. Por supuesto, esto sólo es posible dentro de cierto régimen de parámetros del ambiente (temperatura, presión, composición atmosférica, etcétera). Notemos que por ``organización de la máquina'' nos referimos al entramado de relaciones de producción o modificación de componentes, vale decir a la máquina misma. Así, la definición de máquina autopoiética es recursiva: se trata de una máquina que se autoproduce en su interactuar con el ambiente. De ahí el término máquina autopoiética, de la raíz griega poiesis: hacer.

Por supuesto, un ser vivo es conciente de la información sobre la realidad que su estructura de máquina codifica. En particular, es potencialmente conciente únicamente de información clásica, por definición. Puede perfectamente ser conciente de la existencia de información cuántica, pero dicha información propiamente tal le es inaccesible.

Antes de continuar notemos que la definición de ser vivo como sistema autopoiético no excluye agrupaciones de individuos como seres vivos. Esto es interesante de por sí, pero en este juego debe quedar fuera de lugar pues el alma de una sociedad es un concepto que, si bien puede tener sentido, se sale de aquello que pretendemos definir o capturar. Agregaremos, entonces, la condición de minimalidad: exijimos que ningún subsistema del subsistema en consideración sea por derecho propio autopoiético.

Alma, Libre albedrío y Muerte

Imaginemos un subsistema A cuyas leyes internas son completamente descriptibles en términos de información clásica. Si el sistema completo es determinista, esto significa que A tiene un comportamiento potencialmente predecible por otro subsistema B, suficientemente complejo como para ser conciente de todos los datos necesarios. En estas circunstancias, el subsistema A no goza de libre albedrío.

Bajo un esquema determinista, el libre albedrío requiere un encapsulamiento de información. Nuestro marco teórico nos permite asegurar la imposibilidad de acceder de manera conciente a la información cuántica. Esto implica un encapsulamiento débil, en el sentido de que dicha información determina totalmente la interacción subsistema/ambiente pero no es accesible para la conciencia de ningún subsistema observador. Esto requiere más discusión; formulemos un concepto adecuado para ello.

El Principio de Incertidumbre
La inaccesibilidad conciente de la información cuántica no significa que la naturaleza o estructura de dicha información sea necesariamente misteriosa; simplemente significa que, en cada instancia particular, los datos que la individualizan son inaccesibles (por ejemplo, puede tratarse de un número entero, en cuyo caso el conocimiento de cuál de ellos es inaccesible). En mecánica cuántica tenemos un ejemplo concreto de una situación similar: el Principio de Incertidumbre, según el cual existen observables a los que no puede asignarse valor concreto de manera simultánea. Conocido uno de ellos (vale decir, codificado como información clásica en nuestra conciencia), el otro adquiere una naturaleza ambigua: su valor no es expresable en los términos habituales de nuestra percepción conciente. Su estado preciso es información cuántica. Sin embargo, tenemos un lenguaje para describir la naturaleza de dicho estado: se trata de una función de onda, y en principio tiene un valor preciso. Pero como ya hemos dicho, no podemos basar una teoría del alma puramente en analogías con la física moderna, pues esta enfrenta la dicotomía de ser incompleta o presuponer la existencia de observadores.

Sueño 2 Existen subsistemas autopoiéticos minimales cuya descripción de sus leyes internas exije el uso de información cuántica.

Notemos que la información cuántica puede fluir a través de tal subsistema autopoiético; sin embargo, siempre queda una fracción de dicha información en su interior (la necesaria para la descripción de sus leyes internas). Es en ese sentido que existe un encapsulamiento de información.

Por supuesto, las leyes (internas y de interacción con el ambiente) que describen un subsistema autopoiético sólo son válidas dentro de cierto régimen de parámetros; así, podemos asegurar que habrá un trozo de información cuántica encapsulada sólo mientras el subsistema viva, vale decir mientras no se destruya su carácter de máquina autopoiética.

Mencionemos algunas conclusiones interesantes:

  • Un ser vivo tiene alma si, y sólo si, cae dentro del conjunto de subsistemas descrito en el Sueño 2. Su alma es la información cuántica que encapsula como subsistema.
  • Un ser vivo con alma goza de libre albedrío, en el sentido de que su comportamiento es intrínsecamente impredecible de manera conciente para cualquier otro ser vivo.
  • Cuando un ser vivo con alma muere, su alma muere con él.
  • Un ser vivo no es conciente de su propia alma; la experimenta sólo a través de la conciencia ulterior de sus propias acciones.

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2007-06-03

[6 vidas] 9. Tu última oportunidad

(esto es parte de un cuento que empieza aquí)

Cuando niños solíamos soñár con lo que íbamos a ser cuando grandes. Soñábamos con ser astronautas, inventores, policías, bomberos, grandes deportistas o quizás presidentes de la nación. Queríamos ser importantes, cambiar el mundo, o al menos dejarlo un poquito mejor. Claro, no todos los sueños eran tan altruistas, basta recordar cuántas horas pasaste dibujando el auto que manejarías a los 18, o el vestido que llevarías puesto al altar. Al cerrar los ojos otros sueños nos traían monstruos, o nos transportaban a extraños lugares, o sentíamos caer por un precipicio, o incluso a veces nos permitían volar. Con los años algunos de estos sueños fueron desapareciendo, mientras otros se fueron convirtiendo en realidad. Los más poderosos fueron capaces de cambiar nuestras vidas, e incluso algunos, las de los demás.

Es el caso de Francisca, por ejemplo. Cuando niña quería ser doctora, y su sueño de recorrer el mundo salvando vidas y ayudando a los más necesitados está cada día más cerca de convertirse en realidad. Pero no son esos los sueños que la ocupan esta noche. Es tarde y va casi quedándose dormida detrás del volante mientras vuelve a su hogar. Afortunadamente el camino de subida por los cerros no es muy concurrido, ya casi lo podría hacer de memoria y el aire fresco que entra por la ventana la mantiene alerta. Las últimas semanas de clases han sido extenuantes, y casi no ha podido dormir. Apenas consciente va soñando despierta con sus próximas vacaciones, cuando de pronto levanta la vista y es sorprendida por una persona caminando sola por la mitad de la pista. Reacciona rápidamente evitando atropellarla, pero no es capaz de frenar antes de salirse del camino y caer por la ladera del cerro.

Cuando abre los ojos trata de abrir la puerta del auto para escapar, pero no lo logra. Casi no puede sentir su cuerpo, pero al menos no siente dolor. Lentamentente la empieza a invadir el pánico, cuando aparece una mujer por la ventana que le tiende una mano y le dice suavemente "Ven, sal por aquí".

Cuando ya está afuera la abraza por un largo rato, hasta que la mujer comienza a hablarle nuevamente. "Tranquila, ven, tranquila mi niña, ven, necesito que te des vuelta lentamente, hay algo que te debo mostrar". Al darse vuelta Francisca ve a su propio cuerpo todavía dentro del auto, sangrando, inmóvil dentro de esa prisión de fierros doblados.

"Tranquila, tranquila, todo va a estar bien. Ven, siéntate aquí conmigo, tenemos mucho que conversar. No, tranquila, no trates de hacer nada, no hay nada que tú puedas hacer. Las ambulancias ya están en camino, cuando lleguen ellos sabrán que hacer. Quién sabe, a lo mejor te dan una nueva oportunidad. ¿Te gustaría? Bueno, eso está por verse, pero... aprovechemos de conversar antes. ¿Cómo te llamas? No es necesario que me contestes, eres Francisca, ¿no?, no te asustes, lo vi en el delantal que llevabas dentro del auto. Me imagino que estudias medicina, ¿no? Tranquila, insisto en que no vas a lograr nada ahí, lo mejor que puedes hacer es sentarte conmigo a conversar. Ah, pero que descuidada soy, aún no me presento. Me llamo María Francisca, y estoy aquí para ayudarte."

"¿Qué pasa? Te noto preocupada, como si tuvieses miedo a morir. Vamos, como aprendiz de médico deberías tener claro que la muerte es inevitable, tarde o temprano todos tenemos que partir. ¿Por qué tan intranquila, dejaste temas pendientes, tareas que aún tienes que resolver? ¿Y si te dieran otra oportunidad, que harías con ella? ¿Cambiarías algo?"

"Claro, te veías con un futuro brillante. Ibas a ser una doctora diferente, entregada al mundo y su gente. No ibas a ser como los demás, preocupados sólo del prestigio y del dinero, no, tus valores y principios jamás te lo permitirían. Pero no te engañes a ti misma, al final son todos iguales. Lo único que quieren es hacer su pega rápidamente, tirar un par de órdenes y correr a sus refugios a olvidarse de todos y todo."

"No me mires así, mírate a ti misma. ¿Qué sabes tú de sufrimiento? Vives en una fantasía, mirando al mundo desde tu palacio en las alturas, y cuando bajas y viajas por él lo haces encerrada y protegida dentro de tu auto, tu burbuja de cristal. Ves a la gente que sufre, los ayudas con lo que sabes, pero una vez que pasas de curso, ¿qué haces por ellos? A lo mejor te crees especial porque a veces los recuerdas y ruegas por ellos, pero ellos siguen ahí sufriendo y mientras tanto tú disfrutando tu mundo irreal."

"¿Quieres que te dé ejemplos? ¿Qué hay de ese paciente, el del manicomio, al que hiciste sentir tan especial? ¿Has vuelto a verlo, sabes cómo está? Claro, ya pasaste ese curso, te pusieron una nota y te importa un bledo lo que le pueda pasar. Antes de conocerte él era feliz, tenía todo lo que siempre quiso, pero ahora por tu culpa ya no le dan las pastillas que lo llevaban a su mundo ideal. ¿Si te dieran una nueva oportunidad harías algo por él y lucharías para que se las vuelvan a dar? No me digas que eso no es lo que él necesita, que hay que ayudarlo a volver al mundo real. No tienes idea de qué es el mundo real. Créeme, lo que él tenía antes de conocerte era mejor que cualquier otra cosa, incluso que tu miserable vida de hijita de papá."

"Piénsalo bien, ésta puede ser tú última oportunidad."

Francisca mira su cuerpo mientras escucha a esta mujer hablar. No logra comprender todo lo que está pasando, por qué se está viendo a si misma morir impotente, por qué le están diciendo estas cosas, ni cómo las podría mejorar. Se ve todo tan lejano. Quiere llorar, quiere gritar, quiere volver atrás.

A lo lejos se siente el sonido de una ambulancia que se acerca mientras empieza a salir el sol sobre la ciudad. Cuando el ruido de la sirena se hace demasiado fuerte Francisca despierta y ve pasar una ambulancia por el lado de su auto. Se quedó dormida en una intersección, aún detrás del volante, mientras volvía a su hogar, pero no está segura de si todo fue un sueño o realmente recibió una nueva oportunidad. Retoma su camino, sin una sospecha de lo que está por encontrar.


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